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GENERACIÓN DE LOS 60 Y 70: JERRY MASUCCI - FANIA RECORDS

viernes, 14 de diciembre de 2007

JERRY MASUCCI - FANIA RECORDS



JERRY MASUCCI
www.salsajazz.com
El dueño de la salsa
Jerry Masucci no era sólo el principal artífice de la difusión en todo el mundo de la salsa, la música cubana nacida en el crisol neoyorquino, sino también el propietario de ese nombre, que registró en 1973. Sin Masucci y sin Fania, el sello que creó en 1963, la música latina no habría experimentado su actual expansión. Su desaparición, víctima de una hemorragia cerebral, se produce cuando, a sus 62 años, preparaba una fundamental reunión de las dos generaciones de músicos salseros.

Masucci no debía su pasión por la música cubana a sus orígenes (era de ascendencia judía e italiana), sino a una estancia en Cuba a finales de los años 50. En Nueva York, donde estudia Derecho, traba amistad con el flautista dominicano Johnny Pacheco y se convierte en su abogado. Pacheco se encuentra en ese momento (1963) en líos judiciales a causa de unos royalties. «Con Jerry Masucci», contará más tarde Pacheco, «quisimos crear una compañía que respetase los derechos de los músicos y que les pagase lo justo. Pedimos 2.500 dólares prestados para grabar mi disco Cañonazo, que incluía la canción Fania Funché. De ahí sacamos el nombre de la compañía, porque sonaba igual de bien en español que en inglés».

Los primeros discos de Fania no logran enormes éxitos, pero el nuevo sello rompe con las marrullerías de las antiguas firmas discográficas y su espíritu familiar seduce a los músicos. Los primeros en entrar en Fania son el trompetista Bobby Valentín y el pianista americano Larry Harlow. Después, llegarán el cantante puertorriqueño Ismael Miranda y toda una generación de jóvenes imponentes, como Willie Colón, que llegará a ser uno de los mejores en el trombón, y su amigo Hector Lavoe, que se convertirá en una de las grandes voces de la salsa. Porque, en Nueva York, desde los 60, se comienza ya a dar este nombre a la música interpretada por músicos de todo el Caribe: cubanos, puertorriqueños, dominicanos... El fino olfato de Johnny Pacheco para descubrir nuevos talentos se une a la audacia de Masucci, que entiende que, para sacar a Fania de su gueto, hay que invertir en promociones y que se hable del sello discográfico. Una fabulosa descarga con todos los músicos de la Fania en un night club de Broadway, el Cheetah, dará lugar a la grabación de cuatro elepés (los primeros con la marca Fania All Stars) y a un documental, Our latin thing, que difundirá por todo el mundo la buena nueva.

El otro golpe de Masucci es el lanzamiento de Celia Cruz como estrella del universo Fania. Salvada en 1973 por Larry Harlow de una carrera que languidecía en México, la diva cubana se instala en Nueva York, graba con Johnny Pacheco una serie de discos esenciales y regala a la Fania su himno: La bemba colorá.

A finales de los 70, el problema es que la máquina de la salsa se encuentra entre dos fuegos: por un lado, las exigencias de los músicos, tentados por el latin-jazz, y, por el otro, los deseos del público, que pide una salsa para bailar. Rubén Blades, salsero panameño y político, es la primera oveja negra que abandona Fania. En Miami, el sello discográfico Sar de Roberto Torres apuesta por una vuelta a la tradición cubana y se lleva a una parte del público de Fania.

A mediados de los 80, Masucci se exilia a Argentina. La mayoría de los artistas de Fania se pasan a RMM, la compañía de Ralph Mercado. Masucci vuelve a Cuba, donde, entusiasmado por la salsa que escucha, decide relanzar su sello discográfico. La Nueva Fania firma en 1996 con Paulito, Dan Den y demás jóvenes figuras cubanas...

Jerry Masucci nació en 1935 en Nueva York y falleció el 21 de diciembre de 1997 en Argentina.
Fuente: F. X. Gómez periódico El Mundo
30 de diciembre de 1997 (menos)